Día 8 Cuidado del Alma

Amados, yo os ruego como a extranjeros y peregrinos, que os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma,


Haz visto ultimamente como esta tu alma?

“¿Cómo está tu alma?” ¿Te has hecho alguna vez esta pregunta?

Examinemos los frutos de nuestros pensamientos y las acciones en nuestro diario vivir para en verdad conocer el estado de nuestra alma.


Dios comienza la operación en nuestro hombre interior, en nuestro más recóndito ser; Juan 7:38 dice: El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva.

Luego, dirige Su obra de redención hacia nuestras almas a fin de sanarlas y restaurarlas.


Él desea traer Su vida y poder sanador a nuestros espíritus, almas y cuerpos, a fin de que seamos sin "culpa o tacha" (perfectos e íntegros) cuando Él venga.


Sin embargo, hay situaciones que marcan el alma y forman ciertos caracteres y acciones que sabemos que no son agradables a Dios pero que florecen debido a las semillas del pasado que han lastimado nuestra alma.


Identifiquemos algunas de las cosas que causan daños permanentes al alma y que, si nosotros desconocemos estas semillas de maldad, nosotros podríamos ser también causantes de daños permanentes al alma de alguien más.


1. Las Causadas Por...

Nuestros padres. Por ejemplo, muchos niños sufren debido a las faltas y fracasos de sus padres.

Las Escrituras nos cuentan que los niños deben ser enseñados y entrenados en amor (Ef. 6:4). Las palabras y acciones poco amables e imprudentes pueden causar temor o resentimientos en los corazones de los hijos.


1) Los Abusos Físicos. Algunos padres son demasiado ásperos y críticos. Nunca estimulan o animan a sus hijos. Algunos llegan a los extremos de los abusos físicos y castigos crueles.

En tales casos, no sólo es el cuerpo el que sufre, sino que también el alma (la personalidad y emociones) puede ser severamente lastimada. Estas heridas internas son a menudo llevadas a la vida adulta.


2) Abusos Emocionales. Aún peores que los azotes y heridas de los abusos físicos están los golpes invisibles del escarnio de los padres para con los hijos, los cuales, lastiman el alma permanentemente.

Aquéllos que han sido heridos de esa manera, crecen hasta ser adultos con muchos problemas emocionales que afectan sus relaciones con los demás: en la familia, en la escuela, en el trabajo y aun dentro de la iglesia.

Muchos hijos sufren de complejos de inferioridad o baja autoestima. Ellos no pueden verse a sí mismos teniendo éxito en nada. Tienen miedo de tomar nuevas responsabilidades o de prepararse a sí mismos para una mejor posición en la vida.

Han sido tan rebajados (escarnecidos y criticados) que han perdido la esperanza. Viven bajo una nube de duda e inseguridad personal.

Cada uno de nosotros tenemos unos cuantos de estos sentimientos de vez en cuando. No obstante, otros han sido lastimados tan horriblemente que no pueden vivir una vida normal.


b. Nuestros Pecados. Las leyes del amor y de la moral de Dios fueron dadas para nuestro bienestar. Descendieron del corazón de Dios porque Él se compadece de sus hijos. Él nos dio leyes para guardarnos de las heridas, perjuicios y del dolor. Cuando violamos Sus leyes morales, trae como resultado quebrantamiento del alma o corazón. Cuando violamos las leyes de Dios, terminamos con nuestras almas o corazones heridos (lastimados).


No sólo trae sufrimientos a nuestras vidas, sino también a las demás. Nuestros pecados afectan a otras personas, y sus pecados nos afectan a nosotros. La consecuencia o resultado de violar la ley de Dios a menudo produce gran dolor y sufrimiento a los hijos inocentes. Ellos no deberían ser culpados por su dolor y sinsabores.


¿Tuvo usted un padre que tomaba licor en exceso? Tales padres a menudo golpean a sus esposas e hijos bajo su estado de estupor. El niño sufre (aunque inocente y sin culpa de mal alguno).


1) Pecados Sexuales. El pecado moral y las avenencias también lastiman el alma. El Antiguo Testamento declara firmemente tal verdad de la siguiente manera:

"Mas el que comete adulterio es falto de entendimiento; Corrompe su alma el que tal hace. Heridas y vergüenza hallará, Y su afrenta nunca será borrada" (Pr 6:32, 33).


Esa es también la razón La gran mayoría de cristianos hoy en día están luchando con la atadura sexual y sus matrimonios están en crisis. Es clave que entendamos que la adicción sexual no es solo un problema moral sino también un “problema del alma”.


Pedro expresó la lucha en una terminología fascinante: “Les ruego…que se aparten de los deseos pecaminosos que combaten contra el alma”. (1 Pedro 2:11).


Su alma integra, conecta y une a su corazón, mente y cuerpo. Cuando nuestra alma está destrozada, o como Santiago lo plantea, “es de doble ánimo”, entonces nuestra relación con Dios está bloqueada.


“Quien es así no piense que va a recibir cosa alguna del Señor; es indeciso e inconstante en todo lo que hace.” (Santiago 1:7-8).


¿Y yo estoy seguro de que usted no quiere tener una relación bloqueada con Dios, Como entonces podemos encontrar la medicina que sana y restaura el alma?


Reconociendo que necesitamos ayuda de Dios y Confesando nuestro pecado delante de Él. 1 Juan 1:8-9 dice: Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros.

Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.


Amado lector una cosa es cierta en nuestras vidas, el pasado no se puede cambiar por lo tanto déjelo ir, ya no nos pertenece, el mañana aun no llega, pero hoy es el momento que debemos reflexionar y ver como esta nuestra alma. Solo el poder de Jesucristo puede sanar los corazones y empezar una vida nueva siendo guiados por el Espíritu Santo en la palabra de Dios.



Para Orar

1. Hoy en día, muchos están luchando silenciosamente con la adicción sexual, temores baja estima e inseguridades. Oremos para que guarden sus corazones y sus mentes, y para que tengan el valor y la fuerza para enfrentar y arrepentirse de cualquier pecado en sus vidas.


2. Ore que su iglesia se convierta en un lugar donde las puertas están abiertas de par en par para experimentar el extraordinario amor de Cristo.


3. Ore que Dios coloque el tipo de gente en su vida que le pregunte: “¿Cómo está tu alma?”

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